La 'mujer bonita' ganadora del Óscar en el 2001 contó sobre su papel de madre y su nueva cinta
iasLa axctriz, que estrena 'Duplicity' junto a Clive Owen, que constituye su regreso a la pantalla grande como protagonista, algo que no hacía desde 2001 con 'La pareja del año'.
Julia Roberts llega a la suite del hotel Ritz Carlton vestida de negro de pies a cabeza. Ese color es uno de sus favoritos, y para un día de mediados de marzo, templado y un poco nublado, es perfecto.
En otra habitación, a unos cuantos metros, están sus tres hijos: Henry, de casi 2 años, y los gemelos Phinnaeus y Hazel, de 4 años y medio. Claro, supervisados por un equipo de niñeras.
Su cabello rubio está recogido en una moña y una capa suave de maquillaje resalta sus pómulos y esos famosos labios que han sido su gancho por muchos años en la pantalla grande. Puede que su rostro no tenga la inocencia de Todo por amor, pero a los 41 años, aún irradia una frescura que pocas actrices de su edad logran mantener.
"¿Está Tony bajo la mesa?", pregunta para romper el hielo de los incómodos primeros segundos. Se refiere a Tony Gilroy, director y guionista de Duplicidad (Duplicity), su más reciente película y la razón de su inusual disposición para hablar con la prensa.
Después de hacer gala de su amplia y particular sonrisa, sí, la misma que usó cuando Richard Gere casi le atrapa los dedos con el estuche de un collar en Mujer bonita, se acomoda en la silla con los brazos cruzados y, juiciosa, espera a que empiece el bombardeo de preguntas.
Mientras, en la puerta del hotel, ubicado a un costado del Central Park, una nube de fotógrafos y curiosos bloquean el andén y hacen oídos sordos a los llamados de los guardias para que se dispersen. Después de todo, no a diario tienen la oportunidad de ver a una de las estrellas más reconocidas, mejor pagadas y más adoradas de Hollywood.
Pese al revuelo que ha causado su presencia en el centro de Manhattan, Roberts confiesa que se siente afortunada con el trato de los paparazzis. "Últimamente están un poco descontrolados, pero debo reportar que por fortuna yo no capto mucho la atención".
Su casa, en el West Village de Nueva York, siempre es rondada por fotógrafos, pero no con la sevicia ni cantidad que persiguen, por ejemplo, a Brad Pitt y Angelina Jolie.
'Nunca me alejé'
De todas formas, su regreso a la pantalla grande como protagonista, algo que no hacía desde 2001 con 'La pareja del año', ha causado que la atención vuelva hacia ella. Claro, Roberts argumenta que nunca se alejó de la actuación ni que disfrutaba de un semirretiro tras tener a sus hijos, como lo han promulgado medios estadounidenses.
De hecho, parece que le molesta esa declaración. "Hace mucho tiempo aprendí a no nadar contra la corriente. No sé qué diferencia hace el tratar de convencer a alguien de que no creo que esta película (Duplicidad) sea un regreso".
La verdad es que ha trabajado en unas diez películas en los últimos ocho años, entre ellas, Closer (Llevados por el deseo) y La gran estafa, pero en ninguna como protagonista. También se aventuró a actuar en las tablas en Three Days of Rain, en Broadway. Eso para ella es más que suficiente, teniendo en cuenta que al mismo tiempo ha tenido que criar a tres hijos.
Es más, cuando le ofrecieron inicialmente el papel de Claire Stenwick, en Duplicidad, lo rechazó porque estaba embarazada de su tercer hijo. Por fortuna, la película se enredó en los vericuetos de Hollywood y volvió a tomar forma después de que diera a luz.
Para entonces, a finales del 2007, todo encajó; le gustó el guión de Gilroy, el cerebro detrás de Michael Clayton, y el rodaje sería en Nueva York, lo que le iba a permitir estar cerca de su familia. Otra ventaja era que se reencontraría con Clive Owen, con quien había trabajado en Closer.
La 'próxima Julia'
Desde hace años, muchas actrices han sido llamadas "la próxima Julia Roberts", pero ninguna la ha desbancado.
"Siempre me siento mal porque todas las actrices necesitan, y quieren, ser ellas mismas, y no la próxima yo... Y recuerden, aún estoy acá", dice con su famosa carcajada.
Lo cierto es que, por ahora, no tiene que preocuparse por la competencia, aunque reconoce que nunca ha sido extremadamente ambiciosa.
"Afortunadamente sigo teniendo muchas oportunidades, pero no todas me interesan. Y siento una extraña obligación de criar a mis hijos", dice sobre cuan popular sigue siendo en Hollywood.
El ser madre, agrega, la hace sentir más creativa, si bien no le permite rodar por tiempos prolongados y en locaciones alejadas. Aunque trata de parecer sencilla, es evidente que se siente muy cómoda en el pedestal donde la prensa y los seguidores la han puesto. Solo cuando habla de sus hijos parece bajar la guardia.
A la pregunta de qué de ella reconoce en sus hijos, dice que una sensación de dicha. "Realmente son niños muy felices. Y mi esposo (el camarógrafo Danny Moder) es una persona muy positiva. Creo que soy una persona muy feliz y espero poder heredarles eso".
Para muchos, el secreto de su vigencia es que en la pantalla se ve como una mujer real si se compara con las nuevas actrices, muchas de las cuales se preocupan más por su apariencia, que por su talento.
"Me veo igual (que cuando empecé). Tal vez ese es mi poder de permanencia. Algo extraño es que la gente se vuelve extremadamente famosa y luego se vuelve increíblemente delgada. Eso nunca me pasó, sin importar cuan duro lo intentaba (risas). Me encanta la comida, siempre he sido muy amiga de la comida".
Sobre el papel de su vida, dice que no es algo en lo que piensa. "Sé que llegará en el momento adecuado y lo reconoceré inmediatamente".
Por lo pronto, dice que disfruta intensamente lo que hace. "Me fascina actuar y no puedo creer que alguien me pague por hacer lo que me encanta". De hecho, sigue siendo una de las actrices mejor pagadas de la industria. Según la revista The Hollywood Reporter, ganó 15 millones de dólares por Duplicidad. En el 2008, solo Angelina Jolie la superó en ingresos.
La nueva cinta
Duplicidad es una ágil historia de amor en el mundo del espionaje corporativo. Está llena de suspenso y acción, pero no física, sino intelectual. Claire (Roberts) es una ex agente de la CIA que busca hacer fortuna en el sector privado, pero su plan solo funcionará con un socio en la parte contraria, en este caso Ray Koval (Owen), un ex agente de la agencia británica de inteligencia MI6. En la cinta, todo lo que parece ser una cosa, termina siendo otra y al final nadie sabe quien está jugando con quién. Es una película que requiere atención absoluta para poder armar todo el rompecabezas. La química de Roberts y Owen es innegable, y ver su cortejo es delicioso.
"Tony me dio el guión y me preguntó: '¿si tuviera la oportunidad de escoger a la actriz para Claire a quién llamaría?' Le dije, solo hay una opción obvia y es Julia. Y Tony me respondió que pensaba lo mismo", dice Owen de su coprotagonista. "Cuando trabajamos juntos nos reímos mucho, la pasamos muy divertido, además, ella hace parecer todo muy fácil y natural", agrega.
El tener a Roberts en los créditos sin duda le añade pedigrí a una película.
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